¡QUEDAS LIBRE!

 

Lucas 13:10-13.

No había esperanza para ella, seguramente ya se había acostumbrado a vivir de esa manera. Era la mujer encorvada, a quien un demonio la tenía en esa condición, desde hacía 18 años.

¡Podemos imaginar lo difícil que era la vida de esta mujer!

Cualquier actividad por simple que fuera, representaba un gran reto para ella.

Y agregado a lo anterior, cada día seguramente, enfrentaba burlas, desprecio y rechazo de los demás.

No podía voltear sus ojos al cielo y pedir ayuda divina, porque ni esto se lo permitía su condición.

Entendemos que debido a su cuerpo encorvado, su visión era muy corta; Imagínate ¡solo veía los pies de las personas! ¡solo podía mirar el suelo!

Pero un buen día se encontró con Jesucristo, y esto cambió su vida.

Estaba frente al Hijo de Dios, y quien al verla, no la rechaza, no se burla, sino que la llama y le da estas PALABRAS DE ESPERANZA: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Después Jesús la toca y al fin ella se pude enderezar.

No más vista al suelo, no mas burlas de las gentes.

Inmediatamente, ella empezó a alabar a Dios.

Tal vez ni tu ni yo estamos encorvados, pero si nos ponemos a meditar

¿qué nos puede hacer semejantes a esta mujer encorvada?

¿cuál es la condición en que nos encontramos, muchas veces atrapados por un pensamiento del enemigo?

¿qué es lo que nos hace ir por esta vida siempre mirando el suelo?

Mira lo siguiente:

“Investigadores de la Universidad de Winsconsin-Madison, y de la Universidad Rockefeller en Nueva York, en un estudio realizado comprobaron que la falta de perdón, afecta la salud y puede causar las siguientes enfermedades: Dolor crónico de espalda, pérdida de la memoria, aumenta la presión arterial y aparición de males cardíacos, jaquecas, insomnio, neurosis, problemas de ulceras, problemas gastrointestinales, eleva los niveles de colesterol, también se ha comprobado que el 60% de los casos de artritis es por falta de perdón. Esta investigación realizada por científicos, refuerza la importancia del perdón y del porque Dios nos ordena que no guardemos rencor. Friedrich Nietzsche, pensador, escritor y filosofo, alemán, pensaba que perdonar y amar es para los débiles; y actualmente muchos piensan igual que él, no pretendo juzgarlo, pero este pensamiento es totalmente anti bíblico y según narra su biografía, al final de sus días se sentía solo, casi ciego y sufrió una crisis de locura de la que no se recuperó. Los últimos doce años de su vida, los vivió en un aletargamiento mental, hasta que murió en el año 1900”

Cuando nos ofenden y no queremos perdonar, se va formando en nuestros corazones una raíz de amargura, dándole de esto modo, cabida al diablo, el cual nos toma presos y deforma (ó encorva) nuestras vidas.

La Amargura es una hostilidad, un enojo prolongado, que generalmente tenemos contra alguien.

Algunos sinónimos de amargura son: disgusto, tormento, dolor, pesar, sinsabor y tribulación.

Ahora bien, recordemos que la Biblia nos advierte: “Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos” Hebreos 12:15

La amargura nos hace daño físico, y la consecuencia peor, es que dejamos de alcanzar la gracia de Dios: El perdón que El nos da.

 

Cuando alguien te ofende y te está costando perdonar, hay una forma sencilla de lograrlo: decide orar durante un mes por esa persona diariamente pidiéndole a Dios que la bendiga y le prospere, que crezca delante de El y que le dé la oportunidad de arrepentirse de lo que te ha ofendido.

Entonces, podrás recibir en tu vida estás PALABRAS DE ESPERANZA: ¡QUEDAS LIBRE

DTB

Lupita Carrillo

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